lunes, 19 de diciembre de 2016

Ruta nocturna



¿Recuerdas?

Más que conducir te gustaba inventar. 
  Olores, historias, caminos. 

Dejar la mano volar contra el viento, siguiendo las olas del trigal.
 O de los naranjos. 
Azahar y verdor en dosis intensas. 

Siempre haciendo de pobres para esquivar autopistas
y dormitar juntos, en un arcén. 
O me presionabas a levantar el pie del acelerador
 al bordear el océano, porque perseguías
 recovecos hechos de gotas de libertad que nunca terminaron de saciarte. 

Yo a veces, aún te imagino aquí, ignorando mapas. 
Prisas. 
Pero tu ausencia 
me deja como compañía el ronroneo del motor 
y tus luciérnagas. 


A la izquierda, un campanario. 




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