lunes, 13 de junio de 2016
Primigenia
¿Tú no?
yo a veces aún me desespero
soñando como la vida me enseñó
que todo es cuestión de proporciones.
El vértigo. El miedo. La oscuridad.
O la edad en que una se hace grande aunque no tenga ganas de crecer.
El silencio se quedó mudo al decir la hora
y sin querer me vi colgada de una balda en mi ascenso hacia el patíbulo.
Entre la garganta y la piel
me rezumaba el asco que arruinó mi decisión
de atorarme en ese vaho a humedad antigua que atiborraba mi encierro.
Intento inútil porque por detrás, me gruñía la prisa.
Un eco de impaciencia infinita que me exigía salir,
aunque mi alma se desgastara por batirse en retirada
ante la presencia de esa otra nada
irrespirable que me miraba desde lejos,
filtrando las tinieblas
y distorsionaba el terror que me infundían
los cambios
que me impulsaban a nacer.
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