Solo me queda un cigarrillo entre los dedos.
Y dos estrellas.
Mirándolas, lo enciendo y espero otro minuto.
El viento juega con mi pelo, sin darme conversación.
Yo tampoco quiero hablarle.
Tengo frío. Y miedo.
Miedo a que los segundos pasen
y la claridad despierte al río sin estar lista.
Miedo a que mis pies se peguen al borde del puente,
desobedeciéndome.
Pero pronto me quedaré sin humo.
Sin rezos.
Y aún no sé si ese temido pánico a morir en gris
tras una vida vivida sin dejar huella sobre el asfalto
que alfombra la ciudad finalmente
se apiadará de mí, me cerrará los ojos y me hará volar.
#Heroínas
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