sábado, 25 de noviembre de 2017

Día 3




Al otro lado de la ventana
 no se ve el cielo 
y también lo echo en falta. 
Esa sábana azul que seguro
 seguirá volviéndose gris
 cuando la desborde la lluvia,
 roja al intuir el poniente o áspera
 las tardes en que el humo que acompaña
 la siega del arroz anuncia el otoño. 
Sí, ya sé, debo escuchar otros idiomas. 
Amoldarme a estas cuatro paredes frías
 que siguen sin darme conversación. 
Pautar mis pasos a los estertores de un invierno
 que me verá envejecer, sin ti. Mientras, padezco
 horas infinitas entrecortando nuestros secretos, 
porque mi voz no toca tu cielo, ni tu perdón me llega hasta aquí. 



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