Nunca fui patriota.
Ni político.
Aunque por debajo de la piel lleve peores defectos.
Como cierto imán para los líos, poca gracias para el arado
y un miedo absoluto a perder mis raíces
en el fondo de este mar tan azul.
E inesperadamente inmenso.
Una prisión que solo comprendí sin horizontes ni regreso
cuando la realidad me sacó del equipaje su primer jueves
y nos anunció la hora de acudir a ese baile
donde tú prometiste esperarme
todas las semanas vestida de domingo.
Por no ver el mar cierro los ojos y ahí te veo,
en nuestra esquina de la plaza,
sin importarte lo grande que sea el océano
o lo lejos que el miedo de un hombre
pueda alejarle de su cuna cabalgando sobre sus olas.
Texto improvisado desde el fondo de mi corazón, no sé si porque de verdad lo basé en la canción de Juanito Valderrama, o en ese mar que nunca responde a mis preguntas o porque aún espero que las distancias salpiquen la nostalgia, de perfección.
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