domingo, 17 de octubre de 2021

¿Bailamos?

 


Cuaderno de bitácora

Página 147

(Un millón de días contados)

VOLVER.  

Sí. Volveré.

Volver, recitas con voz de tango.

Vol-ver...

(¿Sabrás volver?

No lo sé.

Nadie lo sabe)

Déjame espacio entre las sábanas, me pides.

El silencio nos corroe tan deprisa

que aplasta mi voz dentro del teléfono

que nos mira hablarnos.

Volverás, prometes.

Y quieres que aún crea en milagros.

(¿Creo en milagros?)

Me apoyas en tu almohada.

Yo me acurruco a tu lado.

Haces que tus manos me toquen.

Me mides los dedos. Los huesos.

Me lees el futuro que llevo escrito en la mano.

La piel no miente, prometes.

Susurras que ves un para siempre juntos.

Y callas.

(Hoy quiero creerte)

Tu trampa hace real un truco que ayer

aprendiste mendigando en un mercado.

La única verdad que entrará en esta conversación.

Y te duele.

(No digamos nada más.

Mejor, besarnos)

Sonríes. Sonrío.  

Yo te respiro.

¿Me prestas tus labios?

(Los míos rozan la noche, ¿tú la tiemblas?)

Otra vez hacemos de la lejanía,

luz, de tanto mirarnos.

(¿Cuándo te fuiste?

Querías volver antes de acostumbrarte a pisar

las aceras de una ciudad sin mar,

esculpida sobre una llanura oscura.

Rastrear sus calles te exigía demasiados sacrificios.

No importa, decías. ¿No importa?

Sí.

Ahora tus pies y tu voz están cansados.

Ya no me hablas del miedo que te rodea.

De la gente que ves pasar hambre.

¿Tú comes? Me pareces más delgado.

No pregunto. No contestas.

No nos contamos miserias.

SOLO HACES PROMESAS)

Prometes volver.

Miras. Tocas. Besas. Dices que intentas volver.

Que deseas compartir conmigo todas las lunas llenas que nos quedan.

Vivir a mi sombra como en una madrugada de invierno.

(¿Soñamos juntos?)

Tu voz me canta un tango.

¿Bailamos?  

Tus pies resbalan sobre las sábanas de nuestra cama.

En el abrazo, soñaré que vuelo.

Que volverás a mí como vuelven las aguas del río,

convertidas en gotas de lluvia para refrescar

la sed de las arenas de un mundo desierto.

Y sobre las dunas, hacer el amor al viento.

(¿Tú eres amor?)

Déjame soñar hoy.

Solo quiero ser viento y enmudecer

al tango entre tus brazos.




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