No, no espantes a voces el vacío.
Mejor, para aquí este instante,
vuélcalo en el viento
y limpia tu alma para siempre.
Siéntate de nuevo ante el espejo,
inventa un azar
y trázalo en el mapa de tus paseos.
Entonces, mira a ver si lo que tú buscaste
y yo tuve alguna vez fue un mismo amor,
o más bien fuimos dos barcos que salieron
de puerto después de descargar arena
y mezclarla con una fina capa de cal
para embellecer los techos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario